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CON ROCIADORES AUTOMÃTICOS, OFICINAS PREPARADAS CONTRA EL FUEGO

El incendio que ha destruido el edificio Windsor en Madrid, ha despertado de nuevo la inquietud de los ciudadanos sobre la seguridad y la prevención contra incendios en rascacielos y oficinas en general. En este sentido, los expertos en la materia quieren tranquilizar a la población porque actualmente existen tecnologías que controlan los incendios, como es el caso de los rociadores automáticos.

 

Los profesionales adscritos a los Comités Sectoriales de Instalación y Mantenimiento de equipos, y de Sistemas Fijos de TECNIFUEGO-AESPI, recomiendan el uso de rociadores automáticos, que actúan contra los incendios cuando todavía son muy pequeños, y descargan agua para evitar que se extiendan. La eficacia de estos sistemas, avalada por más de 120 años de existencia, ha llevado a muchos países a exigir la instalación de rociadores en edificios de gran altura. Es el caso de los distritos de negocios de Frankfurt, Londres, Nueva York y Tokyo.

Los rociadores automáticos aseguran una protección eficaz en cualquier tipo de edificio, son muy seguros y sólo se activan en caso de necesidad. Controlan los incendios, salvan vidas y bienes. No estropean el mobiliario, puesto que únicamente efectúan el riego sobre instalaciones y artículos ya dañados. Dan la alarma para que acudan los bomberos, quienes suelen encontrarse con el trabajo ya hecho o con un incendio controlado. Son completamente silenciosos. Sus características técnicas son invariables durante décadas. De un tiempo a esta parte, incluso se cuida su estética para que armonicen con la decoración.

En España, las oficinas y centros administrativos tienen que cumplir en materia de seguridad contra incendios los preceptos que marca la Norma Básica de la Edificación: NBE-CPI/96. Condiciones de Protección Contra Incendios.

En la norma, que no es retroactiva, se recoge que se instalarán rociadores automáticos de agua cuando la superficie total construida sea mayor que 5.000 m2, hasta proteger la totalidad del edificio. También en toda zona de riesgo especial alto, cuando se prevea un volumen mayor que 100 m3, y en locales de riesgo medio, cuando se prevea un volumen mayor que 500 m3.

Sin embargo, la realidad y la tecnología van por delante de las normas. Por ello, en TECNIFUEGO-AESPI se apoyan todas las iniciativas que se están haciendo públicas en la línea de extremar la normativa de protección contra incendios en los edificios. Una normativa de protección contra incendios que corresponda a las necesidades actuales en materia constructiva es imprescindible. Además, debe tener efecto retroactivo, es decir, que todo edificio esté obligado a su cumplimiento, independientemente del año de construcción.

Otro aspecto muy importante es que la sociedad esté concienciada y sensibilizada en los temas de la protección, y sepa que actualmente con una inversión adecuada se puede asegurar la protección de personas, edificios, bienes, puestos de trabajo y productividad. Y, sobre todo, hay que concienciar a los propietarios de que un sistema de protección está salvaguardando su negocio, y, por tanto, su actividad y su vida profesional. Las mercancías y bienes pueden recuperarse mediante pólizas de seguro o, simplemente, dinero. Pero reemprender la actividad profesional, la vida económica, es prácticamente imposible sin un sistema contra incendios adecuado.

En definitiva, existen tecnologías, expertos y empresas especializadas que pueden aportar soluciones de protección contra los incendios a los ciudadanos. Y estás empresas y expertos están al servicio de la sociedad para salvaguardar vidas, bienes y medioambiente. Para más información: www.tecnifuergo-aespi.org

 

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